En las afueras del pueblecito de Bogomolje, en la isla de Hvar, se esconde un lugar digno de atención, rodeado de un precioso y cuidado jardín mediterráneo con un ambiente agradable. Es la uljara Radojković – es decir, el lugar donde las aceitunas se transforman en aceite de oliva.


Durante mucho tiempo pasamos de largo por este lugar, y aún hoy no sé por qué. Pero este año llegó el momento perfecto para visitarlo y catar unos excelentes aceites de oliva. Y debo reconocer sin rodeos que nunca había probado un aceite de oliva mejor. Llevamos años comprando aceite en el mismo pueblo, pero a otra persona, y hasta hoy para mí era el mejor aceite del mundo. Pues ahora tengo que admitir que existe uno aún mejor.


La visita con cata dura aproximadamente una hora y te enteras de cosas interesantes sobre todo el proceso de elaboración del aceite. Lo que sin duda me sorprendió fue lo limpio que está todo el lugar. Y eso que normalmente procesan unas 900 toneladas de aceitunas. El año pasado fue más flojo y “solo” procesaron 500 toneladas. Otro dato curioso es que desde el momento en que se empiezan a procesar las aceitunas pasa solo 1 hora hasta que empieza a envasarse el aceite.




La visita continúa con la cata de aceites. Aquí se elaboran 3 tipos de aceite y, además, varios aromatizados – aceite de oliva con limón (estupendo para el pescado), con naranja (estupendo para platos dulces, helado incluido), aceite de oliva con tartufata (pasta de champiñones y trufa) y aceite de oliva con siete tipos de hierbas aromáticas (romero, orégano, tomillo…).

La explicación te la darán en croata, en inglés o en parte en checo.
Añado el enlace a su web; es mejor reservar allí la visita con antelación: https://rajskivrtradojkovic.hr/index.html
Y también las coordenadas GPS para encontrarlo más fácilmente: 43.130138, 16.998759

La visita con cata cuesta 20 €/persona. Si no puedes resistirte y compras su aceite, no se paga la tarifa. El aceite de oliva allí es más caro de lo que estamos acostumbrados, pero aun así compramos. Recomiendo llevar también a los niños. A los nuestros (de 5 y 7 años) les gustaron mucho las máquinas de todo tipo para procesar las aceitunas.

No obtengo ningún beneficio por promocionar la uljara; lo hago por puro entusiasmo y con gusto comparto este maravilloso lugar con todos vosotros, porque creo que merece la pena verlo y que ese aceite merece, como mínimo, una cata. Pero seguro que nos alegrará tanto a mí como al personal si mencionas que vienes por recomendación de Markéta – nos conocemos desde hace años y quizá te revelen algún secretillo, por ejemplo por qué un buen aceite de oliva debe ser amargo 🙂
¡Feliz verano! 🙂



